Insomnio infantil: En qué consiste, horas de sueño,

Insomnio infantil: El sueño es fundamental en el desarrollo físico, mental y social del niño. Un sueño adecuado le permite tener capacidad en su aprendizaje y el estar descansado facilita que su comportamiento y conductas sean mejores.

Los padres, ante la repercusión sobre el bienestar familiar que producen los problemas del sueño en sus hijos, deben adquirir una serie de habilidades que ayuden a sus hijos a desarrollar unos hábitos de sueño adecuados.

Insomnio infantil

Insomnio infantil: Horas de sueño

Las horas de sueño que un niño duerme dependen de varios factores como la edad, su estado de salud y emocional.

La duración ideal de sueño es variable en cada niño, podríamos decir que es aquella que le permita realizar su actividad diaria adecuadamente. Los recién nacidos duermen entre 16-18 horas al día y se van reduciendo a lo largo del primer año teniendo a los 12 meses un promedio de 12-13 horas de sueño al día. Este promedio se mantiene hasta los 2 años, siendo  de 10-12 horas a los 3-5 años de edad. Sobre los 5 años el niño tiende a dormir unas 11 horas y a los 6-10 años el promedio es de unas 10 horas al día.

Por las características de las fases de sueño en la infancia, los despertares nocturnos son frecuentes y van desapareciendo al llegar a la pubertad.

Hay que tener en cuenta que cuando el niño no presenta un estado de salud  adecuado, sufrirá alteraciones en la cantidad y calidad del sueño. En estos casos es necesario hacer todo aquello que ayude a curar o remediar el motivo que impide al niño dormir en condiciones normales.

Insomnio infantil: En qué consiste

Se caracteriza por la dificultad en iniciar o mantener el sueño durante al menos un mes provocando malestar tanto al niño como a sus padres.

La causa más frecuente de este trastorno es el llamado insomnio conductual, que voy a explicar y tratar de ofrecer consejos que faciliten su resolución y prevengan la aparición del mismo.

  • Los niños con insomnio conductual o por malos hábitos presentan incapacidad para conciliar el sueño por sí solos.
  • Se resisten y muestran ansiedad a la hora de acostarse y a lo largo de la noche como consecuencia de los despertares nocturnos.
  • El niño demanda noche tras noche rutinas inadecuadas que le hagan conciliar el sueño como mecerlo, dormir en la cama de los padres, tomar biberón o pecho materno, pedir agua de forma repetida, encender la luz…
  • Si no se da respuesta a sus demandas el niño se resiste a dormir presentando llanto, gritos, rabietas, abandonos de la cama, que llevan a los padres a adoptar conductas equivocadas que lejos de solucionar el problema lo acrecientan.

¿Qué podemos hacer para solucionar y prevenir este problema?
Hay una serie de medidas sencillas encaminadas a conseguir unos buenos hábitos de sueño en el niño.

Al igual que se enseña al niño a adquirir un grado de autonomía progresivo como caminar, correr, vestirse, hay que facilitarle pautas con las que aprenda a dormir solo.

  • Es importante seguir siempre los mismos rituales a la hora de acostar al niño como son el baño antes de la última toma o cena, mantenerlo despierto y tranquilo un rato antes de acostarle con una nana, cuento o cualquier rutina que quieran y acostarle SIEMPRE despierto.
  • Se les puede proporcionar un objeto (peluche) que les sirva de compañía a la hora de dormir.
  • El ambiente para dormir debe ser tranquilo, oscuro y con una temperatura agradable.
  • De recién nacido las tomas durante la noche deben ser breves y aburridas, no se debe encender la luz ni hablarle ni mecerlo, simplemente darle la toma en silencio y volver  a acostarle sin más. Se trata de que el niño capte que la noche es sólo para dormir.
  • A partir de los 4 meses no es necesario alimentarlo por la noche y se debe pasar, si es posible, de la habitación de los padres a su habitación.
  • La hora de acostarle debe ser siempre la misma evitando actividades vigorosas 1-2 horas antes.
  • Si presenta llanto o rabietas o se levanta de la cama hay que acostarlo rápidamente, no hacerle caso y tener una actitud firme, sin enfados ni perder la calma, siempre y cuando veamos que al niño no le ocurre nada más que llamar la atención de sus padres.
  • Ante una mala noche por algo acontecido o porque está enfermo no es conveniente acostarle en la cama de los padres sino darle los cuidados y atención necesarios pero en su habitación y cama.

Además de este trastorno existen muchos otros problemas asociados al sueño del niño que trataremos en otros temas como son  el sonambulismo, terrores nocturnos, pesadillas, piernas inquietas…

La rutina previa antes de acostar al niño debe cumplirse todos los días y finalizarla en el dormitorio del niño.
Siempre hay que tratar de acostarle despierto.
Ante demandas nocturnas actitud firme y tranquilidad.
El niño debe captar el mensaje de que la noche es para dormir, no para jugar ni comer y que es un período de descanso familiar necesario y “sagrado”.
Insomnio infantil
Pilar García Guzmán. Pediatra

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